Una firma digital certifica un documento y le añade una marca de tiempo. Si posteriormente el documento fuera modificado en cualquier modo, el intento de verificar la firma fallaría. La utilidad de una firma digital es la misma que la de una firma escrita a mano, sólo que la digital tiene una resistencia a la falsificación. Por ejemplo, la distribución del código fuente de GnuPG viene firmada con el fin de que los usuarios puedan verificar que no ha habido ninguna manipulación o modificación al código fuente desde que fue archivado.